Destinos
Jueves, Julio 17th, 2008
La cultura del sms invade todo. Es complicado evadirse a la posibilidad de intentar explicar con cinco palabras lo que te costaría horas y horas. El sms es un arma de doble filo. Cuentas, dices, expresas, pero falta lo fundamental, el contacto. Un sms nunca podrá recoger el brillo de unos ojos. Un sms nunca podrá contener un guiño, Un sms nunca podrá mostrar un parpadeo fruto del nerviosismo. Un sms siempre se quedará lejos de una mirada, y mucho más aún de una frase que brota de unos labios.
El enunciado de esta categoría lo especifica claramente: después de una Franciskaner. Hagamos una excepción. Brindemos hoy con un Lengendario (ron de Cuba, para los no puestos en la materia) y demos rienda suelta al control+alt+supr (pero solo si nos arrepentimos de lo que escribimos).