Una cita con las series

Con la vuelta al ‘cole’ lo hacen también las mejores series de la parrilla televisiva, que regresan tras el dilatado letargo veraniego. Entre libros, mochilas, la Semana Fantástica del Corte Inglés y la crisis económica retornan de nuevo Lucas y el resto de los hombres de Paco; el Duque que, al más puro estilo de Don Vito Corleone en El Padrino –voz incluída- ha sido capaz de enamorar no sólo a Catalina, también a medio país representando un papel que se debate entre el liderazgo de una red de narcotraficantes y el amor de una Cata a la que conoce desde niña y cuyo amor no está dispuesto a perder.

En septiembre regresan también Aída y su entrañable hermano Luisma, líderes de la audiencia dominical durante muchas temporadas y alma máter de los mejores gags humorísticos de la televisión. El Comisario, Hospital Central, el síndrome de Ulises y no sé cuantas series más, que desde que prorrumpiera Farmacia de Guardia se han ido cobrando una fama impensable a principios de los 90.

Desde Concha Cuetos y Emilio Aragón en Médico de Familia los conceptos televisivos han sufrido enormes giros para adaptarse, claro está, a las demandas de una audiencia cada vez más exigente.

No obstante, el éxito de las mismas no radica precisamente en ofrecer a la audiencia unos mismos arquetipos. Todo lo contrario. Hay personajes y tramas para todos los gustos. Desde los más nostálgicos, que se decantan por Cuéntame para releer las últimas páginas de una historia muy reciente; hasta los que prefieren sumergirse en el mundo de corrupción, drogas y prostitución de Sin tetas no hay paraíso; sin olvidar a los que se decantan por el ingenio y la ironía del doctor House para pasar sus horas de asueto.

No cabe duda de que la calidad de las series televisivas de hoy ha arrebatado la fama a los mejores films holliwudienses, pues las familias españolas, en su mayoría, eligen esta opción entre semana para pasar un rato de lo más agradable en sus sofás.

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