¡Esto es la leche!
Los efectos colaterales de la crisis empiezan a acorralar nuestra provincia. Como siempre el primero en pagar las consecuencias, el sector agropecuario, el más vulnerable por estar el primero, por debajo, en el escalafón hacia la economía mundial.
Un amplio espectro de la población palentina es agricultora y/o ganadera, una tarea harto complicada en un mundo que viene soportando hace algún tiempo los mayores varapalos. Los ganaderos arrastran una importantísima crisis por los precios de la leche, a esta situación se unen ahora los apuros económicos por las caídas de las bolsas europeas y norteamericanas.
El primer coletazo, lo ha sufrido la fábrica de quesos de Herrera de Pisuerga. Granja La Luz, que tiene empleados a medio centenar de trabajadores de la localidad norteña y recoge la leche de unos cien ganaderos de la provincia, presentaba un concurso de acreedores –antes suspensión de pagos- a principios de la semana pasada. Esta crisis en cadena ya ha afectado también a los propietarios de las explotaciones pecuarias de Saldaña, que suministran a la factoría herrerense y que llevan meses sin cobrar el líquido que proporcionan.
Si sirve para dar un hálito de confianza para el futuro, recuerdo que hace menos de un año las granjas porcinas de Castileón, en Guardo, y su centenar de trabajadores, atravesaron por una situación similar. Tras varios meses de incertidumbre, el escenario parece haberse normalizado, una vez que la empresa Whack 2000 asumiera las deudas del extinto Grupo Proinserga y tras la concesión de avales, por parte de la Junta al grupo segoviano, por importe de 10 millones de euros para inyectar liquidez en sus depauperadas cuentas, afectadas por una insostenible situación financiera que derivó en distintos concursos de acreedores y expedientes de regulación de empleo para reducir plantillas.
Recuperada, por el momento, la estabilidad de Castileón, sólo puedo desear desde aquí mucho ánimo y pedir a las administraciones que intermedien en este asunto y que no dejen derrumbarse al pilar fundamental de la economía palentina. Espero que muy pronto desaparezca el amargor de este mal trago y que todo quede en algo meramente anecdótico, ¡qué esto ya es mala leche, coño!