Recuerdos en una maleta
Lunes, 24 de Diciembre de 2007 por Sara
Un buen día, me fui de viaje. El vuelo fue largo, más de 12 horas en el aire, y la estancia prometía ser muy duradera. Antes de salir de casa me aseguré de meter en la maleta todo lo indispensable para pasar unas vacaciones inolvidables.
Me divertí, por supuesto, visité gran parte de aquel inmenso país que siempre había deseado conocer. Mi teléfono móvil no dejaba de sonar con mensajitos tipo “Ché boluda, ¿cómo te va en el país del tango? A ver si me traes un regalillo”, o “Te echamos de menos por España, acuérdate de nosotros con algún souvenir guapo”. Sí, en otras circunstancias hubiera recorrido las calles de la ciudad para encontrar el recuerdo ideal para cada uno de mis amigos.
Casi todos conocemos esa sensación, de buscar y buscar y no dar con lo que queremos. Por eso, esta vez no fui a recorrer las calles de la ciudad. Me acerqué a la playa, y me senté junto a la orilla, contemplando el “mar de plata” que se extendía en el horizonte. Esta vez, sí había dado con aquello que buscaba.
Cuando llegó el día del viaje de vuelta, mis amigos me esperaban en el aeropuerto. “¡Bienvenida!” me dijeron. Y a continuación “¿qué nos has traido de Argentina?”. Les miré sonriendo, y ante sus caras de asombro, abrí mi maleta, mi única maleta…
Fotografía de Chema Madoz








yo quiero irrrrrrrrrrrrrrrr joooooooooo
pal proximo viaje ire, lo prometoo!!
y aprendere a bailar tango cual guiri en celo
Es buena la experiencia poética… No sé cómo pudiste pasar tanta arena sin que te cobraran sobrepeso… Te das cuenta que los grandes somos demasiado realistas?
Uyy justo estuve en Mardel hace 2 semanas. Hermosa ciudad y muy buen relato .
Saludos.