Unas horas sin luz, y llegó el caos
Lunes, 21 de Enero de 2008 por Sara
¿Os habéis parado a pensar todo lo que en vuestra casa funciona con energía eléctrica? ¿Y en todo vuestro edificio?
Pues bien, vamos a echar cuentas. Esta mañana, en mi edificio han cortado la luz. Ya habían avisado con un cartelito en la puerta varios días antes: cortarían la luz durante dos horas por reparación del sistema eléctrico. Así que, de lo malo malo, estábamos bien prevenidos. Si la luz se va de día, los daños se reducen a la mitad que si fuera por la noche.
No podemos ver la TV. Nos quedamos sin internet porque el router va enchufado a la luz. No podemos poner la lavadora. Olvidándonos del microondas (bueno sí, aunque no tengo). No sabemos por cuánto tiempo se conservarán los alimentos fríos en el interior de la nevera.
Si quiero salir a la calle, aún en la puerta de casa, me planteo: el ascensor no funciona, y 2 de las 3 puertas que tengo que atravesar para llegar a la calle se abren pulsando un botón, como estén cerradas, alguien que viene de la calle no puede ni llamar. Tras bajar las escaleras de los 3 pisos, me encuentro dichas puertas abiertas hasta atrás con un tope. Qué malpensada fui, ¿verdad? En Lisboa me acostumbré demasiado a las insensateces de este tipo, y me había olvidado del orden lógico de las cosas (seguro que allí ni siquiera hubieran puesto un aviso del corte de luz).
Durante esas dos horas, logré mantener la calma mientras veía cómo mi compañera se ponía de los nervios porque no tenía Internet, y derramaba el café por toda la cocina.
¡Si es que estamos mal enseñados con tantas comodidades modernas!
Foto de: Chema Madoz







Sarinniiiiiii!!!!!!!!!!!! Para que veas que me sigo pasando por tu blog eh???
Qué gracia, la verdad es que se va la luz y te quedas sin cosas que hacer… Yo un día se fue la luz en casa y casi me vuelvo loca, no podía hacer nada!!! Así que también me piré a la calle.
Pero lo mejor de todo fue un día que cortaron la luz en el hospital (yo siempre con mis aventuras “hospitalescas”, pero qué quieres, estos tres últimos años el hospital ha sido mi primer hogar, jajajaja). Bueno, pues estaba yo haciendo prácticas en la U.V.I cuando se nos acercó un albañil a comunicarnos que iban a cortar la electricidad para poder terminar unas obras, así que nos pusimos a comprobar que las baterías de todos los respiradores y demás máquinas estaban preparadas, que las bombas de perfusión de los sueros también estaban bien… Cuando de repente se fue la luz, y todas esas maquinitas empezaron a pitar, un jaleo… Todos corriendo por todos los sitios, nos chocábamos unos con otros, con los ambús (respiradores manuales) en las manos por si algo no iba del todo bien… Menos mal que yo me tenía que ir en media hora, porque eso era un estrés tremendo!!!
Ale, ya te dejé otra pequeña parrafada, dueña de mi mente
Un besote!!!
Jóvenes del siglo XXI. Cuánta falta echamos a las cosas que tenemos cuando nos faltan!. Quienes tenemos más años de juventud acumulada, recordamos en nuestra infancia el privilegiar la luz solar para las tareas caseras, y valorar la bombilla de 25 voltios que con un cable largo era colocada en la dependencia donde más falta hacia. Era un adelanto al uso del candil, y de la lámpara a carburo.
La mosquera, nos conservaba en fresco los alimentos y el pozo de la casa nos conservaba frescas las bebidas.
Tal vez sin tantas cosas modernas que vienen enchufadas a la electricidad, que “te aislan para comunicarte en tu soledad”, se privilegiaban las charlas amenas entre los vecinos y los juego entre los chicos.
Bueno Sara, veo que estás cumpliendo en tí, lo que decia Aristóteles de sí mismo ” soy ciudadano del mundo”
que sigas bien.
tinin