Mucho cuidado con lo que hacéis, a Garbancito no piséis
Martes, 25 de Marzo de 2008 por Sara
Garbancito, el cuento que me contaba mi madre cuando era pequeña, mi favorito cuando no sabÃa leer.
“Érase una vez un niño tan pequeño que cabÃa en la palma de la mano. Por ese motivo todos le llamaban Garbancito. Era tan pequeño, que cuando salÃa a la calle le gustaba cantar: - ¡PachÃn, pachÃn, pachÃn! ¡Mucho cuidado con lo que hacéis! ¡PachÃn, pachÃn, pachÃn! ¡A Garbancito no piséis! Sus padres le querÃan mucho, pues sabÃan que poco importa el tamaño cuando uno es listo.
Cierto dÃa en que su padre iba al campo, Garbancito le pidió que le dejara acompañarle y guiar al caballo. - ¡Verás cómo puedo hacerlo! - Garbancito le pidió que le situara sobre la oreja del animal, desde donde le iba dando órdenes que éste obedecÃa a pesar de no saber de dónde venÃan. - ¿Ves, Papá? ¿Qué más dá ser pequeño si puedes pensar?
Caminando, caminando, llegaron al prado de coles y Garbancito saltó al suelo para estirar las piernas. Mientras su padre recogÃa las verduras para luego venderlas en el mercado, el diminuto muchacho jugaba entre las hileras de plantas. Jugando y saltando, Garbancito no cayó en la cuenta de que se alejaba cada vez más de su padre.
Tras uno de sus saltos, Garbancito fue a caer dentro de una col. El movimiento de Garbancito captó la atención de un enorme buey que pastaba a pocos pasos de allÃ. El gran animal de color pardo se dio la vuelta, se encaminó hacia donde estaba el minúsculo muchachito y se comió la col de un bocado con el niño dentro.
Cuando llegó la hora de volver a casa el padre buscó a Garbancito por todas partes, pero fue incapaz de encontrarlo. Tras mucho tiempo, avisó a su mujer y juntos recorrieron caminos y campos buscando a su hijo: - ¡Garbancito! ¿Dónde estás? - Gritaban al unÃsono. Pero cayó la noche, vino el dÃa y Garbancito no aparecÃa.
Los padres apenas durmieron y después del desayuno siguieron buscando. Cayó la lluvÃa y después nevó, y los padres seguÃan buscando: - ¡Garbancito! ¿Dónde estás? - Llamaban a voz en grito. - ¡Aquà estoy! ¡En la tripita del buey, donde ni nieva, ni llueve, ni hace frÃo! - Escucharon a lo lejos.
Contentos por haberle encontrado, los padres del hicieron cosquillas en la nariz al enorme buey pardo. Con un gran estornudo del animal, Garbancito salió de la tripa y abrazó a sus padres con alegrÃa. Mientras volvÃan a casa para celebrarlo, los tres cantaban alegres: - ¡PachÃn, pachÃn, pachÃn! ¡Mucho cuidado con lo que hacéis! ¡PachÃn, pachÃn, pachÃn! ¡A Garbancito no piséis! “
Moralejas:
1: Poco importa el tamaño cuando uno es listo.
2: En la vida hay que hacerse notar, porque si no, te comen.
3: No dejes que tu hijo pequeño juegue entre las coles.
4: En los cuentos no existe la policÃa, ni nadie a quien acudir en busca de ayuda si tu hijo desaparece. Lo más probable es que se lo haya comido el lobo.
5: En la tripita del buey, ni nieva, ni llueve, ni hace frÃo. Se debe de estar bien agusto ahà dentro…
6: Si estornudas, te sale por la nariz lo que tenÃas en la panza.
7: Y recordad: pachÃn, pachÃn, pachÃn, mucho cuidado con lo que hacéis, ¡¡a Garbancito no piséis!! Vamos, que miréis por dónde pisáis, que por el mundo vagan criaturas minúsculas a las que podemos hacer daño.
Click aquà para escuchar la canción de Garbancito

AquÃ, o conto em português, na web da Graciela.











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