Adiós, señora…
Lunes, 15 de Septiembre de 2008 por Sara
Conocí a Fran hace algo más de dos años, cuando los dos compartíamos dudas e ilusiones ante el destino que nos deparaba en Lisboa, la ciudad en la que vivimos tantos momentos de risas, fiestas, música, y largas conversaciones. Fran es un tipo comprometido con sus ideales, soñador, luchador, y siempre utópico. Le gusta el cine y el periodismo, escucha a Cecilia, y se siente orgulloso al verme dormir con su camiseta del PSOE. Le da igual lo que piensen de él los demás, es fiel a su estilo, y si no, que se lo pregunten a Pessoa.
Un día, Fran me habló de Veronal, un grupo de música que tenía con unos amigos de Madrid, y enseguida me picó la curiosidad de escuchar algún tema suyo. Pasé una canción, Taxi, Señora, a mi ordenador, y aunque no es ni mucho menos de mi estilo, me pareció gracioso. En mi portátil era como un himno divertido, y cuando lo apago, se le oye a Fran decir: “Adiós, Señora…”
Llevaba tiempo pensando en cómo presentaros Veronal, ¿quizá con un nuevo tema? ¿O el lanzamiento de un disco? Pero hace poco me enteré de que el grupo se había separado, y sus componentes iban a tomar caminos diferentes. Por eso, -y más vale tarde que nunca-, hoy os presento a Veronal a través de una entrevista a Fran:
-Háblame de los componentes de Veronal.
Veronal llegó a tener cuatro componentes, aunque uno de ellos duró relativamente poco. Yo, fundador del grupo, componía la música y algunas de las letras, pero Victor, el vocalista, insistió en que quería poder escribirlas él, como forma de evasión. Pedro, que fue quien menos tiempo estuvo en el grupo, tocaba el violín y hacía básicamente arreglos, e Irene, la percusionista, a veces se adaptaba a lo que yo había compuesto previamente, o decidíamos empezar juntos una canción desde cero partiendo de algún ritmo que improvisase en el djembé.
-¿Cuándo y cómo se formó el grupo?
En octubre de 2005, de borrachera para variar, hablando de música, decidimos Pedro, Víctor y yo quedar un día para probar a tocar juntos. Los ensayos se hacían en mi casa y al principio, para ver cómo nos acoplábamos, tocábamos versiones. Un poco más tarde, cuando vimos que aquello estaba medianamente consolidado e interpretábamos ya temas propios, se sumó Irene, que nunca había tocado en una formación. Pero lo cierto es que Pedro y ella coincidieron apenas dos meses y mientras el grupo estaba todavía definiéndose. Aunque pasamos buenos ratos los cuatro, recuerdo Veronal como Irene, Víctor y yo.
-¿Cómo definirías vuestro estilo?
Es posiblemente la pregunta que en más ocasiones he tenido que responder, y a la que creo no haber contestado dos veces de la misma manera. Entrando un poco en tecnicismos, hacíamos ritmos de jazz con acompañamientos de piano basados en la música clásica; las letras eran casi siempre personales, extrovertidas. Es difícil encajarnos en un estilo, pero recuerdo una definición que hice un día y que me atrevo a reiterar: ruido jazz.
-¿Cuáles son vuestras influencias?
Cada uno de nosotros tenía las suyas propias, que es lo que daba al grupo un toque diferente, extraño, que es cierto que no siempre funcionaba bien, pero que nos hizo especiales –al menos en mi corazoncito-. Yo llevaba mucho tiempo tocando con otra formación, pero apenas componía, y casi siempre eran arreglos sobre canciones ya pensadas. Los artistas que me animaron a escribir y a recrearme en las composiciones fueron Marlango y Nacho Mastretta. Víctor escucha todo tipo de música, pero quiere dedicarse al R&B, por lo que componía versos que se asemejaban a los de este estilo, pero en castellano. Irene escucha, sobre todo, nueva música andaluza, del estilo de Chambao y Canteca de Macao, razón que la llevó a comprarse un djembé y a trabajar su sentido del ritmo.
-Preséntanos vuestra canción fetiche, ‘Taxi, Señora’.
Podría inventarme una romántica historia sobre esta canción, pero la verdad es que la empezamos a componer Irene y yo haciendo un submarino en un armario basándonos en un chiste que me gustaba mucho a pesar de ser bastante malo, y que le contaba a todo el mundo. Los versos y el resto de la letra llegaron ya ensayando, y los escribió Víctor, aunque prácticamente votábamos minuciosamente cada línea, porque desde el principio pensamos que la canción iba a ser nuestro fetiche y queríamos que contase una historia. Fue la primera vez que por fin decidimos poner humor negro a nuestra música y abandonamos el carácter melancólico del resto de composiciones.
-¿Por qué se separó Veronal?
Los componentes teníamos muy poco tiempo, diferentes ritmos y prioridades. Víctor no quería dejar el grupo, disfrutaba cantando con nosotros y le dábamos bastante libertad para componer, pero la mayoría de las veces su dedicación al grupo empezaba y terminaba en los ensayos colectivos. A mí como pianista me requería más esfuerzo poder preparar las canciones, y me mantenía ocupado mucho más tiempo. Es natural que el peso de un grupo recaiga más sobre unos miembros que sobre otros, pero a mí me parecía muy frustrante. Irene se lo pasaba muy bien tocando con nosotros, pero tampoco era su prioridad tampoco para ella, y tampoco se le podían exigir a ella más esfuerzos que a Víctor. Algunas veces pasábamos períodos demasiado largos sin ensayar –como dos semanas-, y aunque los tres funcionábamos estupendamente a nivel creativo, creí que era mejor dejarlo. En mi anterior grupo había sido yo quien menos preocupación mostraba por nuestro trabajo, y con Veronal para mí fue al revés. No fue culpa de nadie, pero no tenía sentido seguir con un proyecto si cada uno interpretaba las responsabilidades de forma diferente. Para mí era un trabajo, para Víctor era un futurible, algo que nunca terminaba de coger vida propia, y para Irene era más bien un pasatiempo. Yo quería tocar con gente a la que crear música le gustase tanto como a mí, y a la que las horas de ensayos les mereciesen la pena, y creí que lo más sensato era dejarlo.
-¿Qué planes tenéis los componentes del grupo al margen de Veronal?
Yo sigo estudiando música, en la rama de composición, y dentro de mi escuela se me incluirá el próximo mes en un cuarteto de jazz, como parte de una asignatura, que espero funcione. Víctor, que echaba de menos el humor negro musical, ha encontrado un amigo que vive cerca de él y que pone música con su guitarra a algunas composiciones bastante macabras de vez en cuando. Irene, no obstante, ha dejado la música y se dedica a la interpretación, que es uno de sus sueños.










bueno, me parece muy interesante que nos hayas traído a estos chicos… quién sabe? quizá tu post provoque su regreso, te imaginas?….. jejeje
un besito guapa!
Oh Sara, qué entrada más tierna. Me alegro mucho de que nuestra música te gustase y espero que siempre el “Adios, Señora” cierre tu ordenador
Algún día me verás tocar, no sé en qué tipo de local ni junto a qué músicos, pero sucederá, te lo prometo.
Un beso muy grande,
Fran
Siempre es interesante ver nuevos estilos musicales.
Saluditos Sara, he estado un par de días ausente.
Os prometo que otro día os subo una canción de Veronal, para que conozcáis otra de sus facetas. Permaneced atentos!!