La historia de Manolo
Lunes, 27 de Octubre de 2008 por Sara
El Mosquitero ha cerrado el plazo de presentación de relatos para su tercera edición de Escribe tu Historia, y ya ha dado luz verde a las votaciones. Después de leer las 30 historias presentadas, me quedo con 8 que, en mi opinión, merecen ser ganadoras. Aunque en el concurso sólo se pueden votar 5, yo quiero rendir mi particular homenaje a 8 relatos publicándolos en mi blog. Para leer el resto de las historias y las normas para votar, entrad aquí.
Y hoy os voy a presentar la historia de Manolo, ‘Duelo en Kansas City’.
Duelo en Kansas City
No tenía ningún caso pendiente de resolver, por lo que aquella lluviosa tarde de domingo decidí quedarme en casa para descansar. En un momento cogí el álbum de fotos familiar y me dispuse a mirarlo.
La primera foto es la de mi tatarabuelo, Don Vicent, sheriff de Kansas City, de quien sus proezas fueron conocidas desde el más lejano oeste hasta el más cercano este, desde las praderas de Texas y las montañas de Arizona, hasta los escarpados Cañones del Colorado.
Pero de todas sus hazañas, la más popular es sin duda cuando acabó con las fechorías de Jhonny, al que apodaban “el tuerto” desde que había perdido una oreja en un duelo.
La legendaria historia de cómo mi tatarabuelo había dado caza al malhechor, fue transmitida de padres a hijos de generación en generación en forma de legado familiar, siendo a la postre el principal motivo por el cual nuestra familia esté formada por una saga de valientes e intrépidos agentes de la Ley y el Orden.
Me la habían relatado tantas y tantas veces que me la conocía como si la hubiese vivido yo mismo.
Aquella tarde y viendo la foto de mi antecesor, la recordé de nuevo…….
(Fija tu mirada en el centro de la espiral y deja que te transporte en el tiempo…)
(para darle mayor realismo al relato, sería muy importante que lo que leas a continuación te lo imagines en blanco y negro).
KANSAS CITY, año 1.842…
Ocurrió una tarde lluviosa de domingo. Un jinete detuvo su caballo a la puerta del saloon, lentamente se apeó dejando al animal atado a la puerta del local. En ese mismo instante y al otro lado de la calle, un hombre que se percató de su llegada montó rápidamente en su caballo gris claro y se alejó de allí al galope
Al cabo de unos instantes y por el mismo lugar que este se había alejado, otro jinete se acercó también al galope y sobre su caballo, (sobre el suyo, no sobre el del otro), un elegante corcel gris igual al anterior pero un poco más oscuro.
ihihihihi, relinchó el caballo cuando el jinete le clavó las espuelas en sus partes para detenerlo.
El sheriff Vicent bajó de su montura, posó su mano sobre el revolver y se dispuso a entrar en el saloon. Traspasó las pequeñas puertas abatibles tras las que se detuvo para desde allí echar una ojeada al interior.
Del bullicio y la algarabía del saloon se pasó al más inquietante de los silencios. Tanto los clientes que jugaban al poker y las máquinas tragaperras como los que bebían en la barra, se hicieron a un lado dejando un pasillo vacío entre mi tatarabuelo y el forajido.
Sólo Sam “el borrachín” se quedó en su sitio, apoyado en la barra y ajeno a lo que pasaba. Al cabo de unos segundos se volvió estremeciéndose de terror al ver la figura del sheriff apostado en la puerta.
-¡demonios!- masculló –un control de alcoholemia y yo con esta mierda…-
Dio un salto y se escondió tras la barra donde también se ocultaba Joe, al que apodaban “el barman” precisamente por ser el barman del saloon.
Mi tatarabuelo se acercó un poco más hasta “el tuerto”, que seguía inamovible en su sitio y sin haberse dado la vuelta.
Se situó un par de metros a su espalda y transmitió un saludo que más bien pareció una amenaza.
-No has debido cruzar el Missisipi, Jhonny-.
Jhonny se volvió y se encaró a mi tatarabuelo.
-vaya, vaya… a quién tenemos aquí, nada más y nada menos que al sheriff Vicent, jajaja…-
-tengo que arrestarte Jhonny-.
-¿cómo dice sheriff?-, preguntó con arrogancia “el tuerto”.
Mi tatarabuelo dio dos pasos a su izquierda, situándose del mismo lado en el que Jhonny tenía la oreja y le repitió el mensaje.
-lo he escuchado a la primera sheriff… tengo sólo una oreja pero muy buen oído. No le será tan fácil ponerme la soga al cuello, así que tendrá que sacarme de aquí a la fuerza-. Jhonny bajó léntamene su mano hasta ponerla a la altura de su revolver, lista para desenfundar.
-no hagas una tontería Jhonny, y acompañame-.
-¿de verdad piensa que me voy a ir con usted para que me ahorque sheriff?…-
-te aseguro Jhonny que no será así. Te doy mi palabra de sheriff de Kansas de que antes serás sometido a un juicio justo… y después te ahorcaremos-.
El silencio era tan denso que se podía cortar. Pero éste se rompió al irrumpir en el saloon Jonas “el enterrador”, al que con cinta métrica en la mano y desde la puerta se le escuchó decir:
–me han dicho que tengo trabajo… glups-, y tragó saliva al comprobar que se había precipitado y que los muertos aún estaban vivos.
El ruido de un vaso al estrellarse contra el suelo llamó la atención de todos. Tanto Jhonny como mi tatarabuelo lanzaron una rápida mirada hacia donde procedía el ruido. “El tuerto” hizo un leve movimiento, mi tatarabuelo desenfundó con una rapidez endiablada y de un certero disparó alcanzaó a Jhonny, que cayó desplomado.
Se acercó hasta él y antes de morir lo escuchó decir con la voz entrecortada:
-¿por qué me… has dispa…rado hi…jo de puta… si sólo iba a… quitar dinero… para… pagar el wisky?… aggg…-.
Y tras decir esto un hilo de sangre brotó de su boca, muriéndose a continuación con ella abierta.
(Ahora ya puedes imaginártelo en color porque volvemos al tiempo actual)
La melodía de los pajaritos de mi teléfono móvil me devolvió a la realidad. Descolgué y el comisario me puso en conocimiento de un nuevo caso.
Para los criminales no hay días festivos, pero para los defensores de la Ley tampoco y allá donde haya que capturar a un delincuente… presto va el Teniente Vicente.












Manolo es un artista blogosférico, PLAS,PLAS,PLAS.
Que tio.
Saludos a ambos.
Desde luego que sí, Senovilla. Un artista con sus divagaciones humorísticas, cada vez que leo sus posts, me río a carcajadas.
He leído algunos de los presentados…el de Manolo, como siempre, tan original y divertido. Qué humor! me ha parecido muy bueno (como no podía ser de otra manera).
Un beso guapa.
Sí, es un excelente relato en verdad.
Les juro que lo visualice en blanco y negro.
Así quie este era el premio que te tenías guardado para tus ocho favoritos…jejeje
Manolo es el arte en si mismo.
VolVoreta, pues anímate a leer todos y a votar a tus 5 favoritos.
Gaby, el relato de Manolo es único con sus efectos especiales.
Toni, me parece que estas 8 historias merecen ser leídas por los lectores de caffé latte, y así a ver si alguno se anima a votar en el concurso.
Saludos!
Me encanta Manolo, es como si supera escribir lo que justo necesito en ese momento. Espero que gane el concurso, se lo merece.
Biquiños.
Cierto, Mohikana, sí que se lo merece. Ya sabes, a leer y a votar para que ganen tus favoritos. Un besote
Pedazo de flasback super descrito…. !Ostias que arte coño!
Hola petarda, se que te tengo mas olvidada que el perrillo de la foto de verano, en medio de la carretera, pero ando algo liadillo, espero recompensarte alguna tarde, aunque tampoco te lo aseguro jajajjaa ;P
Besos love
Khorne, ya conocías a Manolo?? Eso de que me recompensas alguna tarde será si yo quiero, no?? O voy a tener yo que estar disponible para el señor?? jajajaja. Besosssssss
Muchas zenquius Sara y a totus tus por vuestros comentarios.
Me siento casi tan halagado como resfriado.
El que vale vale, Manolo. Espero que te mejores pronto. Un beso.
(Ctrl+C/Ctrl+V) Jajajaja!!!
Ya lo que me faltaba para mi vista, que me pongas esa espiral y que encima tenga que estar buscando el menú de la retina para ponerme en modo blanco y negro…
Hay que joderse…
P.D.: no he sido capaz de leer el resto del texto, porque me puse en modo B/n y claro, con el fondo blanco y las letras negras, y el colocón que llevaba de la espiral, ha sido imposible, menuda sopa de letras… Brrr…
Tú te lo pierdes :p. Mañana cuando estés de guardia en Halloween, la lees. jajajaja
Noemi
Me debes un colocón, que no están los tiempos para regalar nada, y menos aún colocones.
Ok, ya me dirás cuánto te debo, jajajajaja!!! Que no me gusta andar en deuda con la gente…