La historia de Iván
Jueves, 30 de Octubre de 2008 por Sara
Para leer el resto de las historias presentadas al concurso de El Mosquitero y las normas para votar, entrad aquÃ.
Cada aparición de Iván en el concurso es espectacular. Sencillo y a la vez ingenioso, en la pasada edición me dejó con la boca abierta, y en esta me ha dibujado una sonrisa con su historia ‘Compañerismo invisible’.
Compañerismo invisible.
-¿De dónde vienes? -preguntó la madre preocupada al ver aparecer a su hijo. Miró por la ventana y se estremeció al ver la cantidad de agua que llovÃa-. ¡Y encima con la que está cayendo!
-Vengo del cole, mamá -respondió el niño dejando la pesada cartera sobre el mueble del recibidor-. Me quedé un rato a jugar con los amigos.
La madre comenzó a desvestir al niño preocupada por que no cogiese frÃo con la ropa mojada pero en seguida se dio cuenta de que habÃa algo extraño en aquellas prendas. Volvió a mirar por la ventana pero no habÃa duda: era una lluviosa tarde de septiembre y, como era costumbre por aquellas fechas, la gota frÃa se habÃa apoderado de la ciudad de Barcelona.
-¿Cómo es posible que estés tan seco? -preguntó la madre palpando cada trozo de tela. Sólo las zapatillas y los bajos de los pantalones acumulaban agua-. ¡No te puse paraguas en la cartera!
-Vine con Guille -respondió el niño tÃmidamente. El rostro de la madre mutó de la extrañeza al enfado-. Vinimos… Bajo su paraguas.
-¿Cuántas veces te tengo que repetir lo mismo?
-Pero…
-Ni pero ni leches. ¿Cómo tengo que decirte que tienes que dejar de mentir?
-Pero… No es mentira.
-¿No eres un poco mayor para seguir teniendo amigos invisibles?
-¡Guille no es invisible! ¡Yo puedo verlo!
-¿Y no te extraña que sólo tú lo veas? -la madre retenÃa con dificultad su escasa paciencia-. ¿Cómo es que no te has mojado? -el pequeño abrió la boca repetidas veces sin ser capaz de articular palabra-. Y no me mientas.
-Vine -el niño rectificó su primera intención sobre la marcha-… Vine con el paraguas de Guille.
-¡A tu habitación! -bramó la madre extendiendo el dedo Ãndice-. ¡Y cámbiate de pantalones!
·······························
-Nunca entenderé a los mayores -dijo el pequeño cerrando con suavidad la puerta de su habitación una vez se encontró a salvo en ella-. Digas lo que digas siempre habrás hecho mal.
-Ojalá nunca creciéramos -respondió una vocecilla a su espalda. El niño no se inmutó-. Si te vuelves asà dejaré de ser tu amigo.
-Nunca cambiaré, Guille -se sentó sobre la cama quitándose las zapatillas. A su lado una prenda de plástico yacÃa en el suelo dentro de un charquito de agua-. Y menos mal que a mamá no le conté toda la verdad.
-¿Crees que hubiera cambiado algo?
-Imagina. Si le llego a decir que no me mojé por que vine con tu chubasquero…












Tres de tres Sara.
Esta historia me fascinó por la ternura del niño, aunque debo reconocer que me gusta jugar con la idea que Guille ademas de ser un amigo imaginario sea el alma de un niño ya difunto.
¿Apoco no te gustaria conocer las geniales aventuras de este tremendo duo de amigos?.
Bueno me viene bien releer todas poco a poco, tengo difÃcil la elección han sido grandes historias y todas merecen ganar.
Saludos.
Qué majo Guille, llegué a conocerlo no hace mucho, ya que yo tenÃa a su prima Carlota como mi más mejor amiga invisible, jajajaja!!! Una pena, se tuvo que ir a Chicago con otra chica que durmiese algo más que yo
Pero no me siento muy sola desde que se fue, porque otra pequeña individua se deja aparecer de vez en cuando en mi vida (y hace mucho mejor el papel de “amiga invisible”).
Muaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!
Uau, Gaby, estamos compenetradas!! jajaja.
Senovilla, como dirÃa Toni, participar es el premio.
Noemi, individua, a Chicago??? Y por qué a Chicago??? Además, yo me fui a Italia, y volvÃ, y te tengo que dar unos caramelos, que… bueno, ya sabes!! jajaja, un besito guapa!!
Pues se piró a Chicago porque la tÃa tenÃa el antojo de pillarse la camiseta de los Chicago, ya ves tú… ¬¬ Se la antojó, decÃa que tenÃa que ser muy cómoda para dormir, bla bla bla…
Yo pensaba que ya no te quedaban caramelos de esos, que se los habÃa comido tu abuela, jajajaja!!! Aunque si te digo la verdad, como tenga más or… no sé qué va a ser de mi, a este paso me voy a quedar afónica!!!!!!! Jajajajaja!!!
Noemi, tÃsica te vas a quedar!! Y cuidado con lo que gritas, que las paredes oyen!! jajajaja
Lo bueno es que ayer las paredes oÃan, sÃ, pero no habÃa lazos familiares por medio… Pero eso sÃ, se oÃa cada vez más la tele del vecino… Tururururu…
TÃsica no, pero me estoy volviendo en la “Sra. Ojeracas”…
Estoy super contenta de no ser tu vecina
Que bueno, que bueno!!!
Buen fin de semana Sara!!!
SÃ, definitivamente, es muy bueno!!
Te invito a pasear por nuestro blog y escribir algo terrorÃfico….
Buen finde para tà también, Silvia!!
Naida, no sabÃa que tenÃas un blog propio. Por cuál me paso, por ese o por el de Oregón??
Un besote wapa
Me ha encantado el final… Saludins,
Max, el final es genial porque es muy sencillo e imprevisible. Un besito!!