Llega el otoño, y con él las tardes de lluvia, la caída de las hojas, la caída del pelo, el anochecer temprano… Todo parece más triste, se acaban las actividades veraniegas, y hay que volver a la gris rutina invernal. Pero esto no significa que nos tengamos que consolar viendo llover por la ventana mientras bebemos una taza de té caliente envueltos en una manta. Al menos, no en Valladolid.
El Ayuntamiento de la ciudad pone en marcha, como cada año, la iniciativa Vallanoche, un programa de ocio nocturno pensado para los jóvenes. A las actividades culturales, deportivas y acuáticas, se les une en esta ocasión un certamen de monólogos programado para el día 15 de noviembre, al que se puede presentar cualquier persona de España nacida después de 1994. El ganador obtendrá un premio de 1.200 euros, el segundo puesto ganará 500 euros, y habrá un tercer premio, el especial del público, con 300 euros. El que esté interesado en participar, puede ver las bases del concurso aquí.
Todos los fines de semana hasta el 13 de diciembre, Vallanoche ofrece a los jóvenes planes alternativos gratuitos para escapar de la rutina.
El sábado 11 de octubre, en torno a las 21 horas en el Centro Cívico Zona Sur, habrá Capoeira y acrobacias entre otras actividades.
Todos los sábados encontramos en diferentes puntos de la ciudad artesanía, cocina, baile, espectáculos y mucho más. También hay sitio para los deportes y actividades acuáticas en el Polideportivo Gonzalo de Berceo y en la piscina Benito Sanz de la Rica.
Pincha en la imagen para ver más información, y recuerda que siempre hay algo por hacer.
¿Os gustan las ovejas? ¿Alguna vez habéis tenido una cerca? (quiero decir viva, evidentemente). Son unos animales grandes, de pelo espeso y enredado, asustadizos y bastante bobos. O al menos así les pintan en la película de ‘Babe, el Cerdito Valiente’. Pero en esta ocasión no os voy a hablar del gochito, y quizá nunca lo haga (o sí, quién sabe), sino de unas ovejas muy particulares que descubrí el otro día.
Dejé a mi padre enredando en una página de películas online, y cuando me di cuenta, ya le había dado al Play. Su descubrimiento se llama ‘Ovejas Asesinas’, es una película de hace un par de años de la que nunca había oído hablar. Así que, sin ningún tipo de prejuicio, me senté delante del ordenador para ver…
La acción transcurre en Nueva Zelanda, lugar que nos regala espectaculares paisajes donde situar la trama del filme. Dos ecologistas en acción se cuelan en una granja de ovejas en la que sospechan que se están realizando experimentos genéticos con los animales. Los intereses del dueño de la granja y de los científicos que trabajan con él están detrás de las mutaciones que sufren las ovejas, intereses que están incluso por encima de la vida de las personas. La intromisión de los ecologistas, que no saben muy bien de qué va el asunto, desata una plaga ovina con afán de atacar a mordiscos todo lo que se les pone por delante.
Cada vez son más, y hay que encontrar el modo de parar a las ovejas antes de que acaben con la raza humana.
Una película no recomendada para niños, ya que las escenas gore se suceden a lo largo de la historia, con sangre y pedazos humanos esparcidos por el verde campo neozelandés. No es miedo ni terror lo que causa el argumento, que se supone que es lo que quieren transmitir, sino más bien asco por el derramamiento incesante de vísceras. Bastante previsible punto por punto, pero entretenida por otro lado, y con un toque divertido que le pone el personaje de una valiente señora mayor a la que no le detiene nada.
¿Moraleja? (si es que hay alguna): ni los malos son tan malos, ni los buenos tan estupendos, pero ante una situación peligrosa, la solución está en… besar a la chica. Y antes de dormir, pensad bien si lo que queréis contar son ovejas…
luvia. Automóviles con un infernal ruido. Decenas de personas apresurándose bajo sus paraguas. Al otro lado del cristal, yo. En cierto modo me alegraba por no tener que compartir nada con el exterior en esos momentos, las inundaciones no tardarían en llegar, y siempre es mejor verlo desde un lugar seguro, desde la barrera. Por otro lado, la rabia que sentía me hacía hervir la sangre, y deseaba salir a dejarme empapar por la arreciante lluvia para que, con ella, resbalaran por mi cuerpo todos los problemas que me atormentaban hasta desaparecer todos ellos fundidos por una alcantarilla.
Quizá si no estuviera tan sola, todo este proceso habría sido más fácil. Tan sólo hacía cuatro meses desde que me comunicaron que una nueva vida estaba creciendo dentro de mí. Plena de felicidad, había compartido la buena noticia con todos mis allegados. Mi familia, mis amigos, y mis compañeros de trabajo lo recibieron con gran alegría, y no veía el momento para poder contárselo a mi pareja. Vivíamos juntos desde hacía unos meses, y la convivencia diaria había hecho crecer entre nosotros una enorme confianza y un profundo amor.
Cuando llegué a casa aquel día, él aún no había regresado. Me senté junto a la puerta, con un vaso de agua en la mano, del que iba tomando pequeños sorbos, imaginándome nuestro futuro en común de mil y una formas. A los diez minutos de pensamientos que me habían llevado muy lejos, escuché la cerradura. Era él. Por el ruido, parecía que la llave no encontraba su destino, así que acudí a abrir yo misma. Sin duda, al verle la cara comprendí que no era el mejor momento, quizá había tenido problemas en el trabajo, un mal día lo tiene cualquiera. Cuando se acercó a besarme noté un fuerte olor a alcohol en su aliento. No me pude resistir, y le solté la noticia: íbamos a tener un hijo. Su gesto de indiferencia me dejó fría como un témpano de hielo. Se limitó a decir que estaba cansado, y que necesitaba acostarse. Por primera vez me sentí sola.
Durante los días que siguieron, se podía cortar el aire, mi propia pareja rehusaba a hablarme, me evitaba, hasta llegué a sentirme culpable por haberme quedado embarazada. Incluso me planteé acabar con la vida de mi bebé con un rápido y eficaz aborto, todo ello para recuperarle a él. Menos mal que mis amigas seguían apoyándome, y no me permitieron hacer tal locura. Si no hubiera sido por ellas…
Pasó el tiempo, y la situación no mejoraba, sino más bien al contrario, cada día iba a peor. La convivencia se hacía insoportable, y esa confianza que habíamos cultivado en un principio se había desvanecido por completo, hasta dejarle paso al miedo. Miedo a que él llegara a casa, a sus malas caras, a sus contestaciones bruscas. Pero sobre todo, miedo a sus golpes. Golpes físicos y golpes psicológicos que poco a poco iban minando mi moral. El primero llegó por sorpresa, debido a una cena que no fue de su gusto. Tras el segundo, el tercero y el cuarto llegaron más seguidos, hasta convertirse en una rutina, temida y dolorosa.
Y ese día, cuatro meses después de la noticia de mi embarazo, él acabó con mis ilusiones. Ese día, me atacó donde más me dolía, me golpeó en el vientre, atacó a mi bebé. En aquella ocasión, me hizo daño de verdad, y mi instinto de defensa afloró desde lo más profundo de mi ser, tenía que proteger a mi bebé como fuera. Usando mi propio cuerpo como escudo de mi barriga, tanteé a mi espalda en busca de algún objeto contundente con el que poder deshacerme de aquel animal en el que se había convertido la persona a la que tanto había amado. Comencé a golpearle sin piedad, con las pocas fuerzas que me quedaban, hasta que perdió el sentido. Yo no era realmente consciente de la situación, mi mente se quedó en blanco, y mi cuerpo hecho una bola abrazándome el abdomen. Poco después llegó la ambulancia. Y la policía. Frente a aquella ventana del hospital, sólo podía pensar en mi hijo que nunca llegaría a nacer. Me sentía triste, desesperada y furiosa. Me habían roto la vida.
Han tenido que pasar casi siete años para conseguir que todo aquello se aloje en mi memoria como una lejana pesadilla, pero las marcas de mi corazón nunca desaparecerán. Nunca me creí preparada para empezar de nuevo, para depositar mi confianza en otra persona y salir adelante como cualquier mujer. Hoy, vuelvo a estar sentada junto a la ventana de un hospital. A diferencia de aquel día, a través de los cristales veo los árboles verdes y florecidos, el sol iluminando la calle, y varias personas que pasean con tranquilidad. Mi marido se acerca y me besa en los labios con dulzura. Tiene algo en los brazos. Algo que se mueve, que emite sonidos, que mira. Es mi bebé, y esta vez nadie acabará con mis ilusiones. Yo misma me encargaré de ello.
Lo que habéis leído hasta ahora, es ficción. Pero podría ser una historia más entre tantas mujeres maltratadas en todo el mundo. A fecha del 1 de octubre del 2008, 49 mujeres han muerto en lo que va de año asesinadas por sus parejas o exparejas.
Maltrato, violencia machista, violencia doméstica, violencia de género… Son muchos los términos utilizados para denominar el hecho de que alguien sea golpeado, sometido, y hasta asesinado a manos de los que son o fueron sus compañeros de vida. Puesto que no hay consenso sobre si se debe utilizar uno u otro, los emplearé indiferentemente.
Años de lucha, de denuncias, de leyes para combatir la violencia doméstica, y siguen muriendo víctimas. Muchos son los que gritan el problema, aunque muchas son también las que gritan en silencio y sus voces son acalladas por los golpes. Otros, lanzan sus gritos en forma de música.
MÚSICA
El final del cuento de hadas. El Chojin y Lydia
Bondad o Malicia. Falsalarma.
En defensa propia. Dnoe.
Se les ve venir. Shuga.
Varios raperos incluyen sus rimas contra la violencia de género en un disco recopilatorio.
Otros artistas han querido reflejar en su repertorio este problema social.
Malo. Bebe.
Y en tu ventana. Andy & Lucas (y sin que sirva de precedente…)
CINE
El cine también ha servido para expresar las historias de tantas y tantas mujeres en situación de malos tratos. En España, Icíar Bollaín nos hizo temblar con su ‘Te Doy mis Ojos’, con Luis Tosar en un papel de maltratador que ni él mismo se comprende.
Sergi López y Paz Vega protagonizan ‘Sólo mía’, de Javier Balaguer. Esta película no la he visto y no he encontrado ningún trailer, pero podéis leer más en La Butaca.
CORTOS
El hermano pequeño alternativo del séptimo arte también contribuye a la causa. Publicidad y cortos, como el que presenta Proyecta Films, ‘Mamás y Papás’.
En esta página podéis ver el último corto de Azucena de la Fuente, ‘Sueño de una mujer despierta’, pero no sé por cuánto tiempo permanecerá online.
LOS CASOS
El hecho de que la mayoría de las víctimas sean mujeres no significa que sean las únicas, pues también hemos podido escuchar casos aislados de hombres que han muerto asesinados por sus parejas o exparejas. Las víctimas masculinas de violencia de género se deben en gran parte a un maltrato psicológico más que físico, por eso el número de muertes es considerablemente menor frente al de las mujeres. He podido encontrar 5 noticias de hombres asesinados por sus parejas, aunque los medios no se hacen eco especialmente de estos casos, la mayoría causados por defensa propia de la mujer, como canta Dnoe.
Para no tener que llegar a esos extremos, hay que parar la escalada de violencia denunciando cualquier vestigio de malos tratos. No hay que aguantar, ni quedarse en casa porque te piden perdón y “no lo volverá a hacer”. Para eso hay un número de atención a las víctimas de malos tratos, el 016.
Kikelín refleja con su caricatura la eviente decadencia de la cantante Amy Winehouse.
La joven, con apenas 25 años, es (o era) una de las voces privilegiadas del panorama musical actual. Las drogas, el alcohol y la mala vida en general que lleva la diva está acabando con su imagen y con su salud, y su talento está por los suelos.
En el festival Rock in Rio de Lisboa, Amy apareció en el escenario de esta guisa.
Para quedarnos con buen sabor de boca, os dejo el vídeo de You know I’m no good, con una Amy más adecentada de lo que estamos acostumbrados a verla últimamente, y confesando que buena, lo que se dice buena, no es. En cambio, el disco tiene algún tema que sí que lo es, como el conocido Rehab, o el que podéis ver a continuación
La queimada es una tradición gallega que consiste en compartir un preparado alcohólico al aire libre, en la oscuridad de la noche, y con la única iluminación de las llamas azules que salen del azúcar quemado.
Aunque cada uno lo hace donde le parece y como le parece, con variaciones en la receta, aquí os dejo los pasos para hacer una queimada:
INGREDIENTES: 1 litro de aguardiente
Piel de un limón y de una naranja
1 manzana
225 gramos de azúcar
1 cucharada de granos de café natural
2 cucharadas y media de vino tinto
PREPARACIÓN:
-Ponemos en un recipiente de barro las cortezas del limón y la naranja, la manzana cortada en pedazos, el azúcar y el aguardiente.
-Ponemos un poco de azúcar en un cucharón de mango largo y lo mojamos de aguardiente, le prendemos fuego y lo vamos incorporando despacito al resto de la mezcla.
-Cuando pasen 15 minutos añadimos los granos de café y el vino.
-Hay que removerlo para que se vaya quemando, lentamente y por un espacio de 40 ó 50 minutos (depende del grado de alcohol que se le quiera dejar cuanto más se queme el aguardiente más suave saldrá la Queimada).
-Se sirve en tazas de barro.
Mientras se hace la queimada, la tradición manda pronunciar un conjuro para alejar a las brujas y a los malos espíritus de todo aquel que beba el brebaje.
En el vídeo, el fuego de una queimada acompañado del Conxuro, de Mago de Öz.
Se pensaba que las palabras del conxuro venían de una ancestral tradición, y que habían pasado de generación en generación hasta formar parte de la cultura mitológica de Galicia. Pero hace poco, un vigués reclamó los derechos del texto, en calidad de creador de esas palabras hechiceras.
Según Mariano Marcos Abal, -que así se llama el hombre-, el conxuro nació en Vigo en los años 60 y fue divulgado por primera vez en la discoteca Fausto, en Bouzas, llamada hoy Sala Costas. Y dice así:
Mouchos, coruxas, sapos e bruxas.
Demos, trasgos e diaños, espritos das nevoadas veigas.
Corvos, pintigas e meigas, feitizos das manciñeiras.
Podres cañotas furadas, fogar dos vermes e alimañas.
Lume das Santas Compañas, mal de ollo, negros meigallos, cheiro dos mortos, tronos e raios.
Oubeo do can, pregón da morte , fuciño do sátiro e pé de coello.
Pecadora língua de mala muller casada cun home vello.
Averno de Satán e Belcebú, lume dos cadavres ardentes, corpos mutilados dos indecentes, peidos dos infernais cús, muxido da mar embravescida.
Barriga inútil da muller solteira, falar dos gatos que andan a xaneira, guedella porca da cabra mal parida.
Con este fol levantarei as chamas deste lume que asemella ao do Inferno, e fuxirán as bruxas a cabalo das súas escobas, índose bañar na praia das areas gordas.
¡Oíde, oíde! os ruxidos que dan as que non poden deixar de queimarse na aguardente quedando así purificadas.
E cando este brevaxe baixe polas nosas gorxas, quedaremos libres dos males da nosa ialma e de todo embruxamento.
Forzas do ar, terra, mar e lume, a vos fago esta chamada : si é verdade que tendes mais poder ca humana xente, eiquí e agora, facede cos espritos dos amigos que están fora, participen con nós desta Queimada.
En el norte de Italia, en la zona de los Alpes, existe también una tradición de una especie de queimada, llamada Grolla. El sabor es muy parecido al brebaje gallego, pero, al menos que yo sepa, allí no se pronuncia ningún conjuro ni palabras mágicas. El recipiente de barro tiene una tapa y varios agujeros, que es por donde se bebe, sin necesidad de vasos. Esta es la Grolla que preparamos en Pinzolo.
Eulogio me pasó este vídeo de una interpretación teatral del rito del conxuro, con subtítulos en gallego y la traducción al castellano.
Gracias a Eulogio por su ayuda y su sabiduría gallega. Cuando vayamos a Galicia compartiremos una buena Queimada.